En cuestión de días, miles de personas comenzaron a llenar sus redes sociales con caricaturas generadas por inteligencia artificial. Parecía un simple juego digital al escribir “hazme una caricatura basada en todo lo que sabes de mí” y esperar unos segundos para recibir una versión divertida, creativa y sorprendentemente precisa de uno mismo.
La tendencia explotó, provocando que influencers, ejecutivos, estudiantes y marcas corporativas compartían orgullosos sus retratos digitales, celebrando lo bien que la IA capturaba su esencia, su profesión, sus gustos e incluso rasgos emocionales.
Sin embargo, en paralelo, especialistas en seguridad digital comenzaron a encender las alarmas, porque para que esa caricatura sea tan precisa, el sistema necesita datos, utilizando información que el propio usuario ha proporcionado, tales como: historial de conversaciones, imágenes subidas, detalles laborales, preferencias personales y cualquier otro dato compartido previamente.
Es ahí en donde la verdadera pregunta ya no es qué tan bien te dibuja la inteligencia artificial, sino qué tan expuesto quedas cuando le pides que lo haga. Debido a que en la actualidad, los datos personales no son únicamente información, sino también activos.
Son elementos que, al combinarlos, pueden propiciar la entrada a fraudes, suplantación de identidad y ciberataques de ingeniería social cada vez más complejos. Una caricatura puede permanecer en tu historia de Instagram solo unos segundos, pero los datos que se usaron para hacerla pueden seguir guardados por mucho más tiempo.
Antes de analizar los riesgos, es importante entender por qué esta moda se volvió tan poderosa. Las caricaturas generadas por IA combinan tres elementos irresistibles:
Las personas sienten una mezcla de emoción y asombro cuando una IA produce una representación que parece capturar detalles íntimos de su vida. Algunos resultados incluyen elementos como laptops si trabajas en tecnología, libros si eres estudiante, maletines si eres profesional corporativo, micrófonos si trabajas en comunicación o incluso mascotas que hayas mencionado en conversaciones anteriores.
El problema es cada detalle que aparece en la caricatura proviene de información que el usuario compartió previamente. Y aunque esto pueda parecer inofensivo, en el contexto actual de ciberataques y robo de identidad, la acumulación de datos personales es oro puro para los delincuentes digitales.
Aunque muchas personas creen que el riesgo es mínimo, los expertos advierten que el verdadero peligro está en el uso secundario de la información. Entre los riesgos más relevantes se encuentran:
Con suficientes datos personales, un ciberdelincuente puede crear perfiles falsos convincentes, enviar correos electrónicos de phishing altamente personalizados o incluso hacerse pasar por la víctima ante terceros.
Los ataques de ingeniería social son más efectivos cuando el atacante conoce detalles específicos de la víctima. Si alguien sabe dónde trabajas, cuáles son tus intereses o incluso el tono de tus publicaciones, puede diseñar mensajes extremadamente creíbles.
Si el usuario sube una fotografía real para mejorar la caricatura, está proporcionando información biométrica única. El rostro es un identificador permanente, y su uso indebido puede tener implicaciones graves en contextos donde se utilicen sistemas de reconocimiento facial.
Aunque la tendencia sea pasajera, la información compartida puede permanecer almacenada durante largos periodos. Una vez que los datos existen en formato digital, pueden ser replicados, procesados y analizados en el futuro.
Estos escenarios no son teóricos. Forman parte del panorama actual de amenazas digitales, donde la información personal se convierte en un activo valioso.
Si decides sumarte a la moda, puedes reducir significativamente los riesgos adoptando ciertas medidas preventivas, tales como:
Estas prácticas forman parte de una adecuada Gestión de riesgos de ciberseguridad aplicada a la vida digital cotidiana.
En conclusión, la innovación puede ser divertida, pero también exige conciencia, ya que cada dato que compartimos construye nuestra identidad digital y puede permanecer más tiempo del que imaginamos.
Es por esto que, en Never Off Technology, promovemos una Gestión de riesgos de ciberseguridad enfocada en la prevención y el uso consciente de la tecnología, para que personas y organizaciones puedan innovar sin comprometer su seguridad digital.